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Símbolos Religiosos
La representación de ideas abstractas mediante símbolos es de origen
oriental. A lo largo de la historia, la fe ha estado ligada a una serie de símbolos significativos. En las sociedades primitivas, los símbolos y los
tótem sirven para expresar las cualidades esenciales de la fe. Sólo los judíos y los musulmanes prohíben las imágenes en la adoración. En lugar de ello,
subrayan la palabra y la necesidad de una cultura escrita para la participación de la oración. Fue en este contexto dominado por lo oral que surgió el cristianismo.

El Antiguo Egipto es el primer pueblo que practicó esta costumbre, así,
simbólica es su escritura jeroglífica, su mitología figurada donde cada una de las divinidades representa un aspecto del dios supremo, y aún sus
manifestaciones artísticas. Igualmente en las formas exteriores de las religiones semíticas como la asiria y fenicia, en la hindú y en las
indoeuropeas, como la greco-latina, impera el símbolo pues en ellas se dio la representación de los fenómenos de la naturaleza personificados en seres
mitológicos que terminaron por encarnar los valores morales de la sociedad.
Por San Clemente de Alejandría sabemos que los símbolos, que adornaban
las catacumbas y que posteriormente se vieron reproducidos en la pintura y la escultura, ya eran utilizados por los cristianos en el siglo II, comúnmente
adornando anillos, medallas etcétera; con el propósito de reconocerse entre sí obligados al secreto que la persecución imponía a los primeros cristianos.
Entre otros se empleaban símbolos de unión o reunión como los peces de bronce o cristal encontrados en las catacumbas de Roma y que se
entregaban a los bautizados para que los llevaran colgados del cuello. También era costumbre que los viajeros que habían recibido hospitalidad en
una casa rompieran un símbolo del que dejaban la mitad de modo que si volvían a visitarse, incluso sus descendientes, pudiera repetirse la
hospitalidad; tal es el uso que debían tener las monedas partidas que con frecuencia suelen encontrarse.
Al margen de estos símbolos convencionales, tuvieron otros a los que la
Iglesia dio mucha importancia de los que el principal fue el símbolo de los Apóstoles, que pretendía proporcionar una sucinta guía al cristiano sobre las
verdades reveladas y para que los fieles pudieran cambiar una contraseña entre sí que los distinguiera de los herejes; de este modo si por cualquier
causa cambiaban de congregación podían ser reconocidos como cristianos ortodoxos si recitaban el símbolo. La iglesia primitiva prohibía entregarlo por
escrito para evitar que cayera en manos de los infieles, de modo que los creyentes debían aprenderlo de memoria.
El arte figurativo adoptó estos símbolos para representar, en ocasiones
desprovistos ya de carácter religioso o mitológico, atributos o cualidades e incluso determinadas manifestaciones de la actividad humana a los que fue
añadiendo otros cuando fue necesario si bien al principio deudores de las manifestaciones religiosas anteriores que constituían el patrimonio cultural común.
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